jueves, 28 de junio de 2012

Pero sigue siendo uno de mis recuerdos más imborrables. No me malinterpretes, no sigo enamorado, ocurrió, estuvo bien, acabo, y los dos hemos seguido nuestro camino. Pero nunca olvidaré ese dia. Porque, al fin y al cabo, no se trata de grandes gestos. Puedes cruzar el mundo en avión y aparecer en su puerta con una rosa en los dientes y un anillo en una caja de terciopelo, pero te garantizo que ella se acordará más de aquel dia que construiste una casa para pájaros en el jardín, o lo que sea que hicieras.

La vida no esta hecha para vivir en grandes movimientos. El siguiente día llegará inevitablemente, te dormirás, y el momento habrá pasado. Pero cuando tienes mil pequeñas cosas que recordar, puedes volver atrás y apreciar el recuerdo mucho más que, metafóricamente, reventar tu cabeza con un gran momento. Mira, no eres el puto Bruce Springsteen, no vas a hacer que la gente flipe cada día. Tampoco eres Romeo y/o Julieta. No hay motivo para beber veneno juntos en un gesto espontáneo. Eso nos deja las cosas pequeñas. Todo se basa en los detalles.

Eso es el amor. Atento a los detalles.

El momento acabará. Y las cosas se volverán aburridas. Puede que todo acabe horriblemente, y al final acabaréis odiandoos el uno al otro. Pero las cosas son así.

Pero se acordara de cuando le sujetaste la puerta para que pasara ella primero en la primera cita.

Se acordará de todas las veces que le sacaste una sonrisa.

Se acordará de cuando os quedasteis aquella noche despiertos, toda la noche.

Se acordará de las pequeñas cosas mucho más que de las grandes.

Pero todo acaba. Y te contaré porque tienes que hacer que las cosas pequeñas, los pequeños momentos, cuenten mucho más:

Algún día, probablemente dentro de mucho tiempo, puede que ella solo recuerde tu sonrisa. Todo lo que hicisteis juntos, cada segundo, cada momento, cada latido, cada mañana en la cama, cada noche en el sofá, todo eso... lejos. Todo lo que hiciste quedará reducido a una cabeza de aguja. No recordará tu nombre. Solo tu sonrisa, y ella no sabrá porqué. Pero ella también sonreirá, incontrolablemente, y se dara cuenta de que llegaste a ella de una forma que ningún científico, sabio, o cualquiera podrá explicar nunca. No hay mas. No hay nada más, solo esto: ella recordará tu sonrisa, y sonreirá.

¿Y sabes qué? Al final, eso es lo único que importa.

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