martes, 25 de septiembre de 2012

Sal con una chica que lea

*Este tampoco es mío. Es una adaptación anónima de mi última entrada, originalmente en inglés. La traducción es mía. Enjoy!*

Sal con una chica que lea. Sal con una chica que se gasta el dinero en libros, en vez de en ropa. Tiene problemas de espacio en las estanterías porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, y tiene el carnet de la biblioteca desde los 12 años.

Encuentra a una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tiene un libro empezado en su bolso. Es la que mira embelesada las estanterías de la libreria, la que llora silenciosamente de felicidad cuando encuentra el libro que buscaba. ¿Ves esa chica rara que huele las páginas de un libro viejo en una tienda de segunda mano? Esa es ella. Nunca pueden resistir el olor de las páginas de un libro, sobretodo cuando el tiempo las ha teñido de amarillo.

Es la chica que lee mientras espera en la mesa de la cafetería. Si echas un vistazo a su taza, podrás ver la crema flotando encima de su café, porque ya está absorta en su lectura.Perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate. Puede que te eche una mirada penetrante, pues a estas chicas no les gusta que interuumpan su lectura. Pregúntale si le está gustando el libro.

Invítala a otra taza de café.

Déjale saber lo que piensas de Murakami. Descubre si terminó el primer capítulo de La Comunidad del Anillo. Entiende que si te dice que entendió el Ulises de Joyce, lo hace para parecer más inteligente. Préguntale si le gustó Alicia, o si le gustaría ser Alicia.

Es fácil salir con una chica que lea. Regálale libros por su cumpleaños, por Navidad, por vuestro aniversario. Dale el regalo de la palabra, en una poesía o una canción. Dale a Neruda, a Pound, Sexton o Cummings. Déjale saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella conoce la diferencia entre los libros y la realidad, pero que hará lo que pueda para hacer su vida un poco más parecida a su libro favorito. No será tu culpa si lo hace.

Tiene que intentarlo, de alguna forma.

Miéntele. Si entiende la sintáxis, entenderá que tienes que mentir. Tras las palabras se enconden otras cosas: motivación, valor, matices, diálogo. No será el fin del mundo.

Fállale, porque una chica que lee sabe que los fallos llevan al climax. Porque entiende que todas las cosas tienen un final. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes empezar una y otra vez y seguir siendo el héroe. Que siempre tiene que haber uno o dos villanos en la vida. .

¿Por que asustarse de lo que no eres? Las chicas que leen saben que la gente, como los personajes, evolucionan. Excepto en las series de Crepúsculo.

Si encuentras una chica que lee, mantente cerca de ella. Cuando la encuentres a las 2 AM apretando un libro contra su pecho y lloriqueando, prepárale una taza de té y abrázala. Puede que la pierdas durante un par de horas, pero siempre volverá contigo. Hablará como si los personajes del libro fueran reales, porque por un momento, lo son.
Propónle el matrimonio en un globo aeróstatico. O durante un concierto de rock. O muy casualmente la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tan fuerte que te preguntarás porque tu corazón no ha estallado en llamas y se ha desangrado dentro de ti. Escribiréis la historia de vuestras vidas, tendréis hijos con nombres raros, en incluso gustos raros. Les dará a conocer el Gato del sombrero y Aslan, tal vez el mismo día. Caminaréis juntos en los inviernos de vuestros últimos años mientras ella recita Keats y tu te sacudes la nieve de los zapatos.

Sal con una chica que lea porque te lo mereces. Mereces una chica que pueda darte la vida más coloruda imaginable. Si solos puedes darle monotonía, horas aburridas y proposiciones a medio hacer, estás mejor solo. Si quieres el mundo entero, y los mundos más allá de este, sal con una chica que lea.

O mejor todavía, sal con una chica que escriba.

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